Gandhi y Trungpa: Nombres que vinculan la Alta Política con la Espiritualidad.

En múltiples rincones del Orbe la corrupción irrumpe. Estamos invitados a solucionar aquello a través del diálogo social.

La reacción ciudadana global está en proceso. Los medios de comunicación masivos, el discurso oficial, los ejércitos y la falta de espiritualidad mantienen a la mayoría sumida en la desesperanza. La queja, la violencia, la depresión, la tristeza, el reclamo y el miedo son expresiones esparcidas en toda la Tierra de esta desesperanza. Otros y de manera creciente dan forma y vida a movimientos ciudadanos que asumen la globalización. Irrumpe el movimiento de los indignados, las marchas estudiantiles, la primavera árabe y sobre todo, surge lo que consideramos lo más importante de nuestro Tiempo: la propuesta de espiritualizar la política y politizar la espiritualidad. Recordamos con cuánto tesón Thomas Enlazador de Mundos expresaba esta consigna en las Aldeas de Paz de sucesivos Fórums Sociales Mundiales en Porto Alegre.

Para abordar un tema como el de la Alta Política con la Espiritualidad comenzamos con algunas palabras de Gandhi acerca del Conocimiento. Nos enseña que el conocimiento es humildad y todo el resto, es ignorancia. Con estas palabras nos largamos a una reflexión que consideramos oportuna.

Nos impele el deseo de servir. Etimológicamente, la política es asociada a la moral, es decir a las costumbres. En Wikipedia se señala que el elemento distintivo de la Política es la permisión del uso de la fuerza y el poder consiguiente que la sociedad se entrega a sí misma, de manera institucional.

Nos hace sentido que en este momento de crisis de Humanidad la Política haya de asociarse principalmente con la espiritualidad. Observamos en la candidatura presidencial en Chile de Alfredo Sfeir un hecho que todavía repercute. En su carta política don Alfredo esgrimía como punto número uno, el cuidado del Ser. Poner la atención sobre lo que aquello significa vincula su propuesta con Maestros de la envergadura de Mahatma Gandhi y Chogyam Trungpa.

Mahatma Gandhi nos invitó a perseverar en la Verdad. En su libro Cartas al Ashram nos explica que ello significa entender que el medio para llegar a este objetivo es la no violencia activa. Habla de Satya, la Verdad y Ahimsa, la no violencia activa como dos caras de la misma moneda. Define a Ahimsa (no violencia activa) como el amor universal. Todo se desprende de la verdad del Ser. El objetivo supremo es la verdad y el medio para alcanzarla es la Paz. Pronto, en la lectura de Gandhi acerca de cómo caminar en el sendero de la verdad nos invita a comprender la importancia de nuestra relación con los sentidos. Por una parte, se refiere a la relación hombre-mujer donde sugiere que para alcanzar la verdad sea como hermano y hermana. De este modo, plantea, es verdaderamente posible amar incondicionalmente a todos los seres. Señala que si nos aferramos a la construcción de una familia, no dispondremos de toda nuestra energía para consagrarnos a La Verdad del Ser. Lo otro a lo cual nos invita, es a reflexionar en el alimento. ¿Cómo nos nutrimos?

Todo lo anterior es parte del camino que ha de observar quien se adentra en la idea del servicio público. La política por tanto se lleva por el camino de la austeridad y de la devoción en la creencia de la liberación. Requerimos alimentarnos pensando en que aquello que ingerimos sea medicina, no un placer. Y ni más, ni menos… Porque la medicina se toma en dosis apropiadas.

Atendidas nuestras tendencias a salirnos de la Verdad Sublime de nuestro Ser, nos invita Gandhi a caminar por los senderos de la devoción. Esta es la magia de la vida con la cual alcanzamos la liberación. De esto hablamos en este Tiempo Grande que nos toca vivir y este es el debate que ha de gobernar nuestras mesas de conversación, tanto como nuestros afanes.

La propuesta de Gandhi es una explicación acerca de cómo construir la familia universal. Esta requiere de amor universal. Lo cual se condice perfectamente con el sentido de las transformaciones en curso. Evolución que lleva el nombre de Nóosfera, como hemos dicho.

Humildad

“Los pensamientos que nos alejan de Dios o que no nos conducen a Él son obstáculos en nuestro camino. En este sentido nos podemos guiar por la definición de humildad que da el Gita. Vemos que la humildad (amanitvam, etc.) constituye el conocimiento y que todo el resto es ignorancia.” Mahatma Gandhi

 

 

Chogyam Trungpa, reconocido entre los suyos como uno de los que ha sabido hacer llegar a Occidente el mensaje de Shamballa. Nos señala con su ejemplo de vida que Shamballa es posible. Shamballa es la sociedad iluminada.

Chogyam Trungpa a la derecha

Para ello, nos habla de la bondad, del humor y de invitar a cada uno a ocupar su trono. Cada uno es invitado a Ser merecedor de la gracia de estar vivo y de respirar. Su ejemplo, está dado por la creación de un reino en Estados Unidos que llegó a parecerle una locura a su propia esposa Diana. La respuesta que le entrega a su cónyuge y que es el ejemplo para nosotros, es que estudió a Mao. Mao Tse Tung es el líder comunista que decide la invasión del Tíbet. La fórmula que entrega Mao para el éxito de su operación consiste en crear un Gobierno antes de la ocupación. Esto representa un modelo a seguir para Chogyam Trungpa y es lo que enseña. A lo que nos invita. A crear el Nuevo Buen Gobierno. Buenos nombres que asoman con los encuentros intergalácticos y las juntas de buen Gobierno que los Zapatistas nos han enseñado.

Por ello, las palabras que anteceden resultan una abierta invitación a co-crear desde este entendimiento de humildad, solidaridad y austeridad los lazos de nuestra unidad. Donde el propósito sea la Verdad. Lo cual implica servir al bien común y lograr en esta generación un salto evolutivo que nos permita celebrar permanentemente la victoria. Hemos de “encontrar la esencia del ahora”, como dice Chogyam trungpa.

El fin de las fronteras, el fin del miedo y el comienzo de una era dorada de paz es el capítulo que se escribe en este momento con la sangre bombeando de cada uno de los que creemos en las profecías de nuestros ancestros y ancestras:

“Somos los que estábamos esperando”. Ancianos Hopi de Oraibi.

 




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