“El Gobierno de la Tierra” no llega a acuerdo sobre el Derecho a la Paz. Perspectivas desde la conviccion de la amorosa evolucion en curso.

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(Ginebra 2015) En el año internacional de la Luz, Naciones Unidas ha concluido sus negociaciones para declarar el Derecho Humano a la Paz sin haber logrado acuerdo alguno y sin, hasta ahora, haber entregado claridad acerca de la continuación de la discusión.

Lo que resalta es que son las organizaciones sociales las que provocaron este dialogo y las depositarias de nuestra confianza en que este derecho humano será reconocido.

Este fracaso temporal es solo aparente, pues la evolución de la conciencia se manifiesta en la realidad de un modo misterioso. Este hecho nos lleva a meditar sobre el sentido de las transformaciones en curso. Creo que nuestro destino es reconocernos una sola familia, habitando un sólo planeta y en un solo tiempo, estableciendo relaciones amables, solidarias y sagradas.

Hitos de una semana aparentemente triste.

Entre el 20 y el 24 de abril se reunieron los representantes de las Naciones que integran el Grupo Intergubernamental de Trabajo que tiene un mandato del Consejo Asesor de Naciones Unidas para redactar una resolución acerca del Derecho Humano a la Paz.

Las conversaciones se iniciaron con una propuesta del Presidente-Relator Christian Guillermet Fernandez, ex-embajador de Costa Rica para lograr un consenso que decepcionó a gran parte de aquellos que provocaron esta discusión que llegó con fuerza suficiente como para que un Comité Asesor solicitara a los países llegar a un acuerdo en torno al derecho a la Paz.(1)

No obstante, hubo celebraciones constantes de parte de quien presidió la sala en torno a la atmósfera creada y que permitía una discusión respetuosa. El optimismo se mantuvo a lo largo de los 4 primeros días, aun cuando era visible la dificultad por lograr acuerdos en el sinnúmero de Preámbulos que los países anhelaban introducir al texto.

El artículo 1 de la declaración, el articulo fundamental, se vio una sola vez y fue suficiente para saber que había dos posiciones antagónicas. Don Carlos Villan, Presidente de la Asociación Española por el Derecho Internacional para los Derechos Humanos señaló en su intervención que “algunos Estados Occidentales liderados por los Estados Unidos y la Unión Europea, junto a Canadá, Australia, Corea del Sur y Japón no desean reconocer el derecho humano a la paz, reclamando que no tiene un sólido fundamento en el derecho internacional. Este argumento nunca ha sido expresado con argumento alguno.” (2)

Un jurista de la Asociación Internacional de Abogados por la Democracia hizo un emotivo llamado a que los representantes recordaran las primeras líneas de la Carta Constitutiva de la ONU. “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles”… Y lo hizo en el afán de recordarle a la sala que “Nosotros somos esas generaciones venideras” porque esas palabras fueron escritas hace 70 anos, y que la carta de Naciones Unidas establece que la paz es uno de sus ejes principales de acción.

Una vez que se hicieron evidentes las dificultades de los miembros de la sala para encontrar un acuerdo, las asociaciones nombradas más abajo y presentes en el momento (2) nos reunimos para consensuar una declaración para instar a los representantes a declarar claramente la existencia del Derecho Humano a la Paz.

Todo concluyo el viernes a las 4:20 de la tarde y el Presidente-Relator invito a los presentes a “quitarse las máscaras”. Les dijo, la tarde esta avanzada y estamos a viernes y las negociaciones continúan como si estuviéramos a lunes por la mañana”. De esta manera, cerro formalmente la negociación y se retiró a su oficina para acoger a aquellas delegaciones que estuviesen verdaderamente interesadas en avanzar.

Hasta ahora, no sabemos de humo blanco alguno.

Nuestras reflexiones.

En sintomático que en el preambulo de la declaración que instaura este ano de la luz se hace una referencia al aumento de la “conciencia mundial” y que sea justamente este año cuando se le informa abiertamente al mundo que el derecho humano a la paz, esta lejos de ser aceptado por las naciones más “desarrolladas”.

En un breve intercambio entre organizaciones de sociedad civil que tuvimos con posterioridad a la constatación del Presidente del Grupo de Trabajo acerca de la inviabilidad del acuerdo, pensamos que atendido el estado del arte, el escenario era favorable.

Decimos “aparente fracaso” ya que hay un éxito notable y trascendente a remarcar. La crisis multiconvergente a la que asistimos está planteando tanto en Naciones Unidas, como en cada rincón de la Tierra donde se reflexione profundamente que  lo que describe nuestro momento es la evolución.

Naciones Unidas es un nombre que asociamos a las ideas de Gobierno Mundial que nos hemos dado, donde reinan otras palabras como Democracia, Estados, Representantes, Presidentes… Atendido que también hablamos de evolución sentimos que está permitido abordar la cuestión desde todo punto de vista y por tanto, imaginar otras formas de relacionarnos que cuestionen las fronteras y que subordinen la idea de propiedad a la de solidaridad. A la luz de estas declaraciones, entendemos que es natural que debamos enaltecer las cosmovisiones de los pueblos originarios.

Anteriormente, hemos hablado al respecto desde la idea de la Noosfera. La verdad es que en esta oportunidad, nuestra observación es más simple porque los hechos son muy groseros. Cuando los representantes democráticos de la Humanidad no llegan a un acuerdo para establecer el derecho humano a la paz y ello se hace luego de 70 años de haber constituido un Gobierno Mundial que se definió a si mismo ese objetivo, queda entonces reflexionar acerca de qué sistema vamos a co-crear, que sea amable para con todos los seres humanos tanto como con todos los demas seres y reinos que habitan nuestro planeta.

José Arguelles, impulsor de grandes movimientos de Paz, nos señalaba que este momento no tiene manual con el que poder avanzar. Debemos apoyarnos en la intuición. Sin embargo, nos decia, los mitos de la mesa redonda del rey Arturo y Shamballa, son dos grandes referencias.

Como dicen los ancianos Hopi: Somos los que estábamos esperando y nuestra labor es la de crear una etica cósmica. Entiendo que nuestra conducta es la que cada uno de nosotros debe transformar, y que solamente podemos influenciar nuestra propia voluntad. Nuestra hora es sagrada.

(1) Declaración de 65 organizaciones de sociedad civil – 20 abril 2015.-

(2) El Derecho Humano a la Paz, firmemente apoyado en el derecho Internacional.

Afirmamos que el derecho humano a la paz está sólidamente basado en el Derecho Internacional, desde que la Carta de las Naciones Unidas estableció que la paz es un propósito primordial en su Organización. Aún más, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de los derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconocen en sus preámbulos que la libertad, justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales e inalienables.

Además, el derecho a la paz fue reconocido por la Declaración sobre la Preparación de las Sociedades para vivir en Paz (1978) en la que establece el derecho de los pueblos a la Paz (1984). Dos convenciones africanas también reconocen el derecho a la paz, ellas son la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos y sus Protocolos sobre los Derechos de las Mujeres. La Convención Iberoamericana de los derechos de los Jóvenes también reconoce el derecho de los jóvenes a la paz. Finalmente, la Declaración sobre los Derechos Humanos de la ASEAN (2014) reconoce tanto el derecho individual a la paz como el de los pueblos.




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